Esta Fundación no debería existir pero el azar, esa pelota que cae o no en la red de la vida (Woody Allen dixit en su Match Point) – a un lado u otro- la desgracia, la mala suerte, los muchos interrogantes de esta existencia entre tantas sombras y algunas luces hace que lo que no debería existir exista. Es, está, será. Una Fundación con el nombre de dos seres humanos que no están pero son carne de recuerdo, camino abierto de añoranzas, sangre caliente de hijos nunca olvidados, pues CARLOS SALVADOR y BEATRIZ, se encuentran bien presentes a cada hora y a cada minuto en unos padres que no se han encerrado en la concha de su clara soledad, en el caparazón de su casi justificado egoísmo sino que sacando fuerzas de flaqueza – y nunca la frase ha sido más auténtica- han salido, cara a cara, contra la vida pues “es posible luchar con la vida en contra” y han puesto su cuerpo y su alma a trabajar, codo con codo, con los demás, para hacer mejores a los otros y crear, con energía y entusiasmo, un mundo más justo, más solidario, más de todos.
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Siempre a la espera de irme
mirando la ventana
las maletas preparadas
el olor provisional (mortal) del fregado
con la necesidad de saber
que nunca estaré al menos
un tanto
triste
mirón
desolado
yo
peor que muerto
inacabado |
Carlos Salvador
(Duelos del extranjero ilimitable) |
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